Como la Samaritana

 

El Amado de todos mis amados
se encontraba junto al pozo.
Con ojos profundos me miró
y ya supo todo de mi
Con voz de miel me habló
y yo sin dudar le oí
Mi Amado detuvo su camino
para darme de su Agua
Ya no soy pobre ni esclava
de mis propios caprichos
Mi Amado ha tomado mi alma
la que yo cargaba ,
dentro de un cantaro.
Y la volvió clara ,reluciente
dándome precioso regalo:
su Corazón misionero
siempre en busca del descarriado.
Su corazón de pastor
dejando por mi las noventa y nueve.
Y junto al pozo de Jacob
sació mi sed para siempre.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tu primavera

El más libre de todos los hombres

El pobre como Sacramento