Orar es amar


Abrazar realidades
cercanas a nuestro corazón
pero lejanas ,tal vez ,en tiempo y espacio.
O quizás no...quizás no tan distantes,
porque también el abrazo de la oración, empieza a caminar como un rio..
.desde los que habitan nuestras riveras mas próximas
hacia los  que se encuentran en  valles y montañas mas innaccesibles.
Es como si nuestros brazos se fueran estirando poco a poco y pudiéramos contener en ese hueco, frente a nuestro pecho, a un sin fin de hermanos sufrientes.
Como si pudiéramos consolar en el silencio y soledad de nuestra intimidad con Dios a todas esas almas dolientes...que el mismo Señor  pone en nuestro sendero.
¡Qué bello misterio el del amor hecho oración!
¡Cómo quisiera estirar más y más los brazos del alma para alcanzarlos a todos!.
Oh María madre intercesora ...enséñame como es cobijarnos a todos bajo tu manto
¡Cómo tienes los brazos tan largos que puedes abrazar el mundo entero!
Llena de gracia...dame la gracia de ser una manta para los corazones frios..con mi oración ser una hoguera que encienda esperanzas...que acompañe dolores tan callados...realidades que solo Dios conoce.
Orar es amar y estar junto al otro
aunque ese otro quizás nunca lo sepa
Y es sobretodo invitar a Jesús a socorrerlo y saber que Él lo hará, porque al fin de cuentas, es Él quien movió nuestro corazón a orar.
Allí ,  nos deja compartir los deseos de su propio Corazón,
y es también allí donde Él se nos revela.
Su amor tan delicado puede ser contemplado desde el mismo momento en que esa oración es motivada,
tambien durante ,donde Dios mismo pone sus palabras en nuestra boca
y finalmente en la respuesta a esa oración ,inclusive si ésta, es el sólo silencio
.En todo esto los ojos del alma se acercan al Corazón de Jesús y se deleitan de sus maravillas.
Gracias Señor por tan inestimable don.
Orar es amar y amarte.

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